- Papá, en la wii hay un juego muy chulo. Son unos muñecos sin cabeza que persiguen a otros y cuando los cogen los tienen que meter en unas cajas que…”
- ¿Sin cabeza? ¡Pero qué me dices! ¿Y cómo pueden perseguir a los otros sin cabeza? ¿Cómo los ven?
- Papá! ¡El que tiene que ver es el que maneja la wii!
Tiene seis años pero no es gilipollas.